¿Qué es Violencia de Género?

Seguir leyendo

La violencia de género es el maltrato físico, emocional, espiritual, sexual, económico, patrimonial e institucional que se da contra las mujeres y las niñas por creer que todo lo que es femenino tiene menos valor que lo masculino. Durante muchos años se nos ha enseñado que los hombres tienen que imponer órdenes, controlar y mandar a las mujeres y que éstas tienen que obedecer y aguantar.

La violencia de género ocurre porque en la vida diaria de la casa, de la escuela y de la comunidad hay una discriminación hacia las mujeres y las niñas al considerarlas con menos derechos y capacidades que los hombres. Este trato injusto se basa en creencias y costumbres equivocadas que nos dañan a todos y todas, que causan dolor, enojo y sufrimiento. Estos comportamientos se aprenden, no nacemos con ellos y por ello se pueden cambiar.

Cambiar la situación de violencia de género, en el caso de las comunidades, requiere del reconocimiento del problema, la participación y voluntad de las autoridades para prevenir, atender y sancionar conductas violentas hacia las mujeres y las niñas.
Un punto igualmente importante de atender es cuestionar las creencias y costumbres que discriminan y fomentan la inferioridad de las mujeres, pues si revisamos la historia, veremos que las costumbres y maneras de vivir se modifican con el paso del tiempo, es decir, se pueden cambiar para lograr una mejor convivencia de todas y todos.

¿POR QUÉ SE DA LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES?

Muchas son las causas que hacen que las mujeres y las niñas vivan violencia en el ámbito de la casa, la escuela, la familia y la comunidad. Algunas de ellas son:

Discriminación a las mujeres: Desde la infancia nos han enseñado y educado de una forma discriminadora hacia las mujeres y las niñas con la idea de que la vida, el trabajo y obligaciones que realizan los hombres tienen más valor que el que realizan ellas. Es frecuente ver que los quehaceres de la casa, el cuidado de los hijos/as, del esposo, la preparación de los alimentos, entre otros quehaceres que se realizan dentro del hogar, no son considerados trabajos importantes, ni de prestigio. En cambio, las funciones y cargos que desempeñan los hombres fuera del hogar, como el servicio, la participación en las decisiones de la comunidad, son consideradas cosas muy importantes. Esas ideas generan discriminación y desvalorización de los aportes tan grandes que hacen las mujeres para el bien de la comunidad.

La costumbre de dar más valor a lo masculino (hombres) que a lo femenino (mujeres), ocasiona situaciones injustas que se convierten en obstáculos para el mejor desarrollo de las mujeres, por ejemplo: las niñas tienen menos oportunidad de ir a la escuela que los niños, hay más desnutrición en las niñas que en los niños, cuando son grandes, las mujeres tienen menos oportunidad de participar en las decisiones de la comunidad y de brindar servicio que los hombres, y cuando una mujer da servicio casi siempre se duda de su capacidad. Todas estas situaciones son algunas de las formas en las que se discrimina a las mujeres y esta discriminación es la raíz de la violencia de género.

La desigualdad en el quehacer de hombres y mujeres: Por lo general los hombres trabajan para mantener económicamente a su familia mientras que las mujeres hacen el quehacer de la casa y atienden a su familia. Gran parte de ese trabajo debería ser compartido con su pareja, por ejemplo, criar a los hijos e hijas es responsabilidad de ambos pero casi siempre lo hacen sólo ellas. En realidad tienen mucho más trabajo que los hombres y menos descanso porque su quehacer nunca termina, mientras que ellos se sienten con el derecho de descansar y ser atendidos por ellas cuando regresan a casa. Se valoriza menos el trabajo de las mujeres que el que hacen los hombres, pues ellas trabajan dentro de la casa y se piensa que lo que hacen no es importante o determinante para la comunidad. Ante esta división, muchos hombres reclaman que las mujeres no cumplen o no hacen bien su labor y esto puede llegar hasta la violencia.

Problemas económicos y desempleo: Cuando un hombre no tiene trabajo se desespera, siente coraje y muchas veces se desquita con su propia familia, además la mujer tiene que buscar la forma de darle de comer a sus hijos e hijas además de cumplir con el resto de su quehacer en el hogar. Otra situación de violencia puede darse cuando una mujer gana dinero o consigue recursos a veces mayores a los de su esposo, pues esto lo hace sentirse menos.

Infidelidad de los hombres: Es injusto cuando los hombres tienen más libertad que las mujeres y a menudo tienen varias parejas. Esta situación, además de poner a la esposa en riesgo de contraer alguna enfermedad, la afecta emocionalmente, se siente enojada, celosa, triste e insegura. Esto provoca tensiones en el hogar, ella se queja, reclama y el esposo le contesta con violencia. Cuando el hombre es infiel, también es común que no cumpla con sus obligaciones económicas y que abandone a su familia.

Chismes: Muchas veces no hay una relación de confianza en la pareja y cuando una mujer tiene actividades fuera de la casa, su esposo siente miedo a perder el control sobre ella. Por eso, cuando escucha chismes que hablan mal de su pareja, sobre todo cuando toma alcohol con otros hombres, siente celos y coraje de que se burlen de su honor y hombría y se desquita violentando a su compañera.

Consumo abusivo de alcohol y la drogadicción: Se cree que el alcohol y las drogas causan la violencia, en realidad no es así. Muchos hombres expresan su violencia con más facilidad cuando están borrachos porque el alcohol los pone en un estado en el que ellos se sienten más seguros de sí mismos y no miden las consecuencias de sus actos. Pero el alcohol no hace violentos a los hombres, sólo les quita el freno para que expresen su violencia. El alcohol y las drogas afectan también la economía de la familia porque el dinero que gastan ellos ya no se comparte en la familia y generalmente hace falta para el hogar.

Impunidad: La violencia contra las mujeres crece y se hace costumbre porque muchas veces, las autoridades la toleran y permiten su práctica, porque no se castiga y eso provoca la impunidad. El mensaje que deja esta impunidad para los agresores es que no importa lo que les hagan a sus parejas, a los hijos/as, porque no serán castigados. La idea que se queda en la cabeza y en el corazón de las mujeres agredidas es que nadie las escucha, ni las comprende y que en muchos casos, no tiene buen resultado denunciar la violencia que viven porque no habrá castigo para quien la está agrediendo, y que tal vez si denuncia pueda ser peor, prefieren entonces callar.

¿QUÉ EFECTOS TIENE LA VIOLENCIA?

Las mujeres y las niñas que viven violencia llegan a sufrir muchas consecuencias negativas para su vida. Por ejemplo:

Sentimientos que lastiman: La violencia causa dolor, enojo, rabia, tristeza y desesperación en las personas que la sufren directamente y también en quienes son testigo de ella. Las mujeres víctimas de violencia tienen baja autoestima; se sienten inseguras, piensan que su opinión no vale, que las cosas que hacen no sirven, que su vida no le interesa a nadie. La violencia causa sentimientos que lastiman y denigran a sus víctimas.

Depresión: Las mujeres u otras personas que sufren violencia se sienten cansadas, tristes, solas, sin esperanza, no tienen hambre, duermen mal, no quieren hablar con nadie, no tienen ganas de vivir.
Comportamiento violento: Muchas mujeres maltratadas también golpean y tratan mal a sus hijos/as, andan de mal humor y alteradas. En ocasiones también toman alcohol como una forma de sobrellevar la violencia que reciben de sus parejas y familiares.

Problemas de salud: Las mujeres violentadas sufren heridas al ser golpeadas, pueden sufrir embarazos no deseados o contraer enfermedades de transmisión sexual cuando son abusadas sexualmente o cuando su esposo les es infiel. Además, cuando están deprimidas, sus defensas bajan y es más fácil que se enfermen y más tardado que se recuperen. Estas heridas y enfermedades, en ocasiones, pueden llevarlas hasta la muerte.

Traumas psicológicos: Las mujeres y niñas que sufren violencia, sobre todo las que son abusadas sexualmente, se quedan con efectos negativos profundos para su vida, pues no se sienten seguras ni en libertad para expresar sus afectos y tener confianza en otras personas. Hay muchos casos de mujeres y niñas violadas que han quedado embarazadas de esa agresión y de manera forzada han tenido que tener un hijo/a que no desearon ni buscaron, lo que afecta gravemente su proyecto de vida.

Consecuencias para los hijos e hijas: Cuando un niño o una niña crece en una familia donde hay violencia, vive con miedo y coraje, es posible que no quiera comer, duerma mal, tenga problemas para concentrarse y empiece a ir mal en la escuela y tener problemas de conducta. Además, cuando vive en un ambiente violento, piensa que es algo normal y al crecer, en muchos casos, se comporta igual que sus padres: el hijo es violento y la hija se somete y deja que la maltraten.

Consecuencias para el hombre: Los hombres violentos pierden el respeto y el cariño de su pareja y de sus hijos/as y es probable que su esposa se quiera alejar, no quiera platicar o convivir con él y no quiera tener relaciones íntimas. Además la violencia contra las mujeres es un delito y por ley los hombres que la ejercen deben ser castigados y deben cambiar su comportamiento.

Consecuencias sociales: Las mujeres víctimas de violencia sienten vergüenza porque son criticadas y denigradas en la comunidad, a veces las dejan de visitar porque saben que su esposo es violento. La depresión que sufren afecta su relación con la gente, con su familia y con la comunidad.

Consecuencias laborales y en la escuela: Después de un acto de violencia las mujeres muchas veces no pueden hacer su trabajo porque están demasiado lastimadas, física y emocionalmente. Los hijos e hijas faltan a la escuela, no se pueden concentrar y sacan malas calificaciones porque también están tristes, enojados y preocupados. Los hombres faltan a su trabajo a menudo porque están borrachos, pero también porque se sienten mal por lo que hicieron e incluso porque están en la cárcel.

Desintegración de la familia: Cuando el hombre actúa con violencia en su familia, hace que su pareja y sus hijos/as vivan con miedo, estén siempre tristes, enojados y quieran alejarse de él. No dicen lo que sienten por temor a ser maltratados, por eso siempre hay problemas en la familia y no saben cómo resolverlos. Cuando no hay respeto, cariño y comunicación en una familia, ésta no puede funcionar y se hacen daño uno a otros o se alejan. En algunos casos la separación ayuda a que la familia encuentre la armonía perdida y puede ser una buena solución.

Consecuencias para la comunidad: La violencia contra las mujeres desintegra las familias y muchas veces las mujeres se quedan solas con sus hijos/as y sin recursos. También provoca problemas de comportamiento en las y los jóvenes que van mal en la escuela, pueden caer en los vicios del alcohol o de las drogas, se comportan de manera irrespetuosa y no quieren asumir sus responsabilidades con la comunidad. A veces las mujeres víctimas de violencia, por su malestar, dejan de cumplir sus responsabilidades con su familia y comunidad. Donde hay violencia no hay respeto ni comunicación y así no puede haber unidad y armonía ni en la familia, ni en la comunidad.